
Su curiosidad sobre las cuatro paredes que ahora son de su propiedad, crece desde la primera noche en la que en el exterior un rayo rompe el cielo y llaman a la puerta con desesperación, como si al otro lado alguien necesitara ayuda, pero, al abrir, Emma se topa con el vacío, con pasos invisibles adentrándose en la casa y subiendo las escaleras, golpes en la planta de arriba, y una inexplicable mancha de sangre en la habitación que aparece de la nada cuando el silencio lo llena todo.
Valoración: ⭐⭐ (2/5)