
Una mañana, su lado de la cama está vacío y frío. Oigo un ruido abajo. Con el corazón latiendo con fuerza, bajo las escaleras. Allí, encima de la alfombra del salón, hay un viejo cajón de madera. Dentro, envuelto en mantas, con mejillas sonrosadas y grandes ojos azules, hay un bebé que me mira fijamente.
Un escalofrío recorre mi cuerpo. Es todo lo que siempre he soñado. Pero este niño no es mío.
Valoración: ⭐⭐⭐ (3/5)